Sección doctrinal. El crédito territorial y la Nobleza
En: El Sembrador, nº16, 1917; 01/02/1917
SECCIÓN DOCTRINAL.
“El crédito territorial y la nobleza”
La guerra de los siete años había colocado en Silesia a la Nobleza en riesgo inminente de espantosa ruina, y cual era la desconfianza con que los prestamistas miraban a los grandes propietarios, que les negaban dinero, a pesar de ofrecer, en tierras, buenas garantías y créditos muy altos.
Un comerciante de Berlín, Mr. Buhring, influyó en el ánimo de Federico II hasta decidirle a tomar una resolución de carácter dictatorial, por la que obligaba a los nobles de Silesia a formar una Sociedad, que se denominó Landchaften, y que tenía por objeto sumar a la solvencia personal, la de los asociados, consiguiendo de este modo que la garantía de pago aumentara la oferta de dinero y rebajara el crecido interés que la desconfianza había dado a los préstamos.
La fuerza y el prestigio de estos institutos puede decirse que radica en la espina dorsal de que con tanto encomio habla Wollemborg al tratar de la solidaridad ilimitada que establecen las Cajas Raiffeisen.
La Landschaften operaba como intermediario entre acreedores y deudores; pero en tal forma que ninguna operación de crédito podía legalizarse sin que la Junta directiva aprobara las condiciones del contrato y diera por buena la garantía inmueble; labor que se practica con extremada escrupulosidad y rigor.
La sociedad puede afirmarse que jamás corría el menor riesgo de tener que pechar con las responsabilidades, que por su asentimiento, habían contraído los socios. El exceso de garantía fue para la usura un golpe de muerte.
Por el valor del préstamo se llevaba a efecto la emisión de una especie de cédulas hipotecarias, cuya negociación se hacía cómodamente por la ventaja de ofrecer al mercado valores de segura y fácil realización.
El decreto de Federico el Grande obligó a formar parte de la Landschaften aun a los nobles que no pensaban hacer préstamos, siempre que tuviesen alguna riqueza territorial.
En otras cuatro provincias se siguió el ejemplo de Silesia, con éxito igualmente lisonjero. Las deudas se contraen, generalmente, a plazo indeterminado, y el tenedor de las pólizas podrá hacerlas efectivas dando aviso al deudor con unos cuantos meses de antelación.
El tiempo hizo que las enseñanzas recogidas determinaran modificaciones de verdadera importancia en la forma de operar, la Landschaften, y que llegaran a figurar en la lista de los socios muchos propietarios, que no pertenecían a la nobleza. Dejó de ser obligatoria para ésta el formar parte de la Landschaften.
Las funciones de simple intermediario que en un principio tuvo el Banco, cesaron y operó por su cuenta, con la garantía hipotecaria de los socios y el fondo de reserva.
Los deudores pagaban a la vez que los intereses un tanto por ciento de amortización. Esta empieza por el medio por ciento, y se aumenta gradualmente a medida que se paga el capital, y el cargo por intereses se reduce. Los préstamos no exceden nunca de los dos tercios del valor de la propiedad que garantiza el crédito; y los intereses son del 4 ½ por 100 y ½ que se presupone para gastos y fondo de reserva.
La Landschaften son muy contados los casos que opera con pequeñas propiedades, y, cuando lo hace, pone como requisito indispensable, que estén a corta distancia del punto donde tiene su administración el Banco. Todas las previsiones que se han tomado no impidieron que tuviera que hacerse cargo la Landschaften de un buen número de fincas de deudores, que después vendía el Banco por su cuenta.
En 1783, nueve Landschaften formaron una federación con objeto de crear un Banco central que tuviese campo más vasto de operaciones, y dinero a interés más reducido que los establecimientos regionales o locales.
Había que tomar en consideración que las institucionesde crédito, que abarcan un radio limitado, obran siempre con mayores garantías de acierto, porque conocen de una manera precisa la solvencia de cada deudor y sus condiciones de laboriosidad y honradez.
El sostenimiento de muchas sucursales y el personal numerosos recarga considerablemente los gastos de los Bancos, y a salvar este grave inconveniente se enderezaba lafundación de las nueve Landschaften, pues podían sumar a las conveniencias de un gran centro directivo, las de no valerse de otros elementos en los distritos que los federados aportaban.
Estaban en el comité central representadas las nueve Landschaften.
Son muy contados los casos en que el Banco central hace préstamos directamente, pues las operaciones tienen siempre la garantía de estar iniciadas en las Landscaften.
La federación daba tal suma de garantías, que bien podía el Banco central emitir obligaciones por cantidades de extraordinaria importancia, sin que en el mercado sufrieran la menor despreciación. Todas estas previsiones no han impedido que las Landschaften lleguen a un período de lamentable decadencia.
Sección doctrinal. El crédito territorial y la Nobleza
En: El Sembrador, nº16, 1917; 01/02/1917
SECCIÓN DOCTRINAL. “El crédito territorial y la nobleza”
La guerra de los siete años había colocado en Silesia a la Nobleza en riesgo inminente de espantosa ruina, y cual era la desconfianza con que los prestamistas miraban a los grandes propietarios, que les negaban dinero, a pesar de ofrecer, en tierras, buenas garantías y créditos muy altos.
Un comerciante de Berlín, Mr. Buhring, influyó en el ánimo de Federico II hasta decidirle a tomar una resolución de carácter dictatorial, por la que obligaba a los nobles de Silesia a formar una Sociedad, que se denominó Landchaften, y que tenía por objeto sumar a la solvencia personal, la de los asociados, consiguiendo de este modo que la garantía de pago aumentara la oferta de dinero y rebajara el crecido interés que la desconfianza había dado a los préstamos.
La fuerza y el prestigio de estos institutos puede decirse que radica en la espina dorsal de que con tanto encomio habla Wollemborg al tratar de la solidaridad ilimitada que establecen las Cajas Raiffeisen.
La Landschaften operaba como intermediario entre acreedores y deudores; pero en tal forma que ninguna operación de crédito podía legalizarse sin que la Junta directiva aprobara las condiciones del contrato y diera por buena la garantía inmueble; labor que se practica con extremada escrupulosidad y rigor.
La sociedad puede afirmarse que jamás corría el menor riesgo de tener que pechar con las responsabilidades, que por su asentimiento, habían contraído los socios. El exceso de garantía fue para la usura un golpe de muerte.
Por el valor del préstamo se llevaba a efecto la emisión de una especie de cédulas hipotecarias, cuya negociación se hacía cómodamente por la ventaja de ofrecer al mercado valores de segura y fácil realización.
El decreto de Federico el Grande obligó a formar parte de la Landschaften aun a los nobles que no pensaban hacer préstamos, siempre que tuviesen alguna riqueza territorial.
En otras cuatro provincias se siguió el ejemplo de Silesia, con éxito igualmente lisonjero. Las deudas se contraen, generalmente, a plazo indeterminado, y el tenedor de las pólizas podrá hacerlas efectivas dando aviso al deudor con unos cuantos meses de antelación.
El tiempo hizo que las enseñanzas recogidas determinaran modificaciones de verdadera importancia en la forma de operar, la Landschaften, y que llegaran a figurar en la lista de los socios muchos propietarios, que no pertenecían a la nobleza. Dejó de ser obligatoria para ésta el formar parte de la Landschaften.
Las funciones de simple intermediario que en un principio tuvo el Banco, cesaron y operó por su cuenta, con la garantía hipotecaria de los socios y el fondo de reserva.
Los deudores pagaban a la vez que los intereses un tanto por ciento de amortización. Esta empieza por el medio por ciento, y se aumenta gradualmente a medida que se paga el capital, y el cargo por intereses se reduce. Los préstamos no exceden nunca de los dos tercios del valor de la propiedad que garantiza el crédito; y los intereses son del 4 ½ por 100 y ½ que se presupone para gastos y fondo de reserva.
La Landschaften son muy contados los casos que opera con pequeñas propiedades, y, cuando lo hace, pone como requisito indispensable, que estén a corta distancia del punto donde tiene su administración el Banco. Todas las previsiones que se han tomado no impidieron que tuviera que hacerse cargo la Landschaften de un buen número de fincas de deudores, que después vendía el Banco por su cuenta.
En 1783, nueve Landschaften formaron una federación con objeto de crear un Banco central que tuviese campo más vasto de operaciones, y dinero a interés más reducido que los establecimientos regionales o locales.
Había que tomar en consideración que las institucionesde crédito, que abarcan un radio limitado, obran siempre con mayores garantías de acierto, porque conocen de una manera precisa la solvencia de cada deudor y sus condiciones de laboriosidad y honradez.
El sostenimiento de muchas sucursales y el personal numerosos recarga considerablemente los gastos de los Bancos, y a salvar este grave inconveniente se enderezaba lafundación de las nueve Landschaften, pues podían sumar a las conveniencias de un gran centro directivo, las de no valerse de otros elementos en los distritos que los federados aportaban.
Estaban en el comité central representadas las nueve Landschaften.
Son muy contados los casos en que el Banco central hace préstamos directamente, pues las operaciones tienen siempre la garantía de estar iniciadas en las Landscaften.
La federación daba tal suma de garantías, que bien podía el Banco central emitir obligaciones por cantidades de extraordinaria importancia, sin que en el mercado sufrieran la menor despreciación. Todas estas previsiones no han impedido que las Landschaften lleguen a un período de lamentable decadencia.
RIVAS MORENO.